Con la llegada del 2 de noviembre, las calles de Arandas comienzan a llenarse de colores, flores, calaveritas de azúcar y artículos tradicionales que nos recuerdan una de las celebraciones más representativas de nuestra cultura.
En nuestra tierra colorada, durante generaciones fue costumbre salir desde temprana hora a pedir los muertos, una tradición que llenaba de alegría a chicos y grandes. También era habitual acudir al panteón para llevar flores, rezar y recordar a los seres queridos que ya partieron.
Aunque estas costumbres permanecen, la manera de celebrar ha evolucionado. Hoy se incorporan actividades inspiradas en expresiones culturales de otras regiones del país, como Michoacán y Oaxaca.

Por cuarta ocasión, Arandas realizará la Cabalgata de Día de Muertos, una muestra de cómo nuevas celebraciones comienzan a formar parte de la identidad local.
Sin embargo, entre cabalgatas, eventos y nuevas actividades, vale la pena recordar que las tradiciones más sencillas también forman parte de nuestra historia.
¿Estamos encontrando nuevas maneras de mantener viva nuestra cultura o estamos dejando en segundo plano aquellas costumbres que dieron identidad a generaciones de arandenses?
