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Cosas de política

No cabe duda de que la política es una caja de sorpresas. La transformación de una sociedad surge de la nada y, con la simple integración de un personaje a un partido político diferente al que la dio a conocer, se provocó una revuelta en el municipio de Arandas de consecuencias difíciles de alcanzar.

Tronaron las redes sociales, surgieron comentarios en contra y a favor, y a destiempo se inicia una campaña donde, al parecer, el desprestigio es más importante que el propio reconocimiento.

Justo sería pedir cordura y analizar a fondo lo que está ocurriendo en nuestro entorno, porque a estas alturas ni siquiera existen precandidatos oficiales. Hoy solo hay cerca de 100 mil aspirantes o soñadores con llegar a la presidencia municipal, porque nadie puede negar que es una idea vaga en cada arandense.

Pero volvamos a la realidad. Oficialmente, solo Morena tiene un listado de ocho aspirantes. Hay un rumor fuerte de que Movimiento Ciudadano ya tiene un aspirante, al igual que el PAN. Es lo más cercano a lo que ocurre en Arandas. Que si será Coco o que si será Anabel, por ahora solo son interrogantes.

De alguna manera, qué importante que haya ocurrido este fenómeno, porque para los arandenses representa una oportunidad. Durante los próximos seis meses se podrá hacer un análisis y exigir el proyecto de quienes quieren competir, para poder entender cuál puede ser el futuro de nuestro municipio.

Hoy se dicen muchas cosas; sobre todo, se denosta o se halaga a quienes mejor les parece, pero la realidad es diferente. Los dos principales contendientes de los que se habla ya han tenido una importante trayectoria dentro del servicio público y, con base en su experiencia, deben salir a la calle con un proyecto de municipio que permita atender todas las asignaturas pendientes, que son bastantes.

Ellos mismos, los contendientes, tienen que hacer un análisis de conciencia, utilizar la autocrítica y mostrar a la sociedad un proyecto donde se puedan corregir temas como la salud, la vialidad, el deporte, la infraestructura y la cultura, pero, sobre todas las cosas, la convivencia en paz y tranquilidad para los arandenses.

Es momento de darle vuelta a la hoja y no jugar una competencia de dádivas y promesas falsas, porque hay que recordar que, hasta hoy, Arandas, con gobierno, sin él y a pesar de él, sigue adelante.

Por ello, es muy importante que, después de la tempestad, se busque la calma y se aplique la inteligencia para elegir a quien tenga el mejor proyecto en beneficio de los arandenses.