Perfiles

José Refugio Jiménez González: La esencia musical

Perfiles

Sus más de 300 composiciones lo avalan como uno de los mejores músicos que ha dado esta tierra. Además su pasión por este arte lo hacen especial y lleno de ánimo en el corazón. Tal como lo menciona su esposa, el día que José Refugio Jiménez González deje la dirección de la banda municipal, ese día morirá.

Otro punto a destacar en Jiménez González es su carácter tranquilo. Es una persona de perfil bajo, pero si se viéramos dentro de su alma, esta es grande, más de lo imaginable.

El director de la banda municipal nació un 17 de octubre de 1924 en Arandas. Su niñez fue muy característica ya que desde pequeño tuvo la intención de aprender música. “Yo estudié la primaria en la escuela oficial con varios maestros como Guadalupe Huerta, María Elisa Villalobos y Atenógenes Villaruela que era el director de la institución. La verdad es que era un estudiante como cualquiera, nada más que a mí la música siempre me llamó la atención. Mi primer maestro fue particular porque era hermano de mi madre, el señor José María González Cruz, quien fungió por mucho tiempo como director de la banda y él por cariño a su sobrino me tomó bajo su tutela. Él me empezó a enseñar las notas de solfeo si no mal recuerdo con cerillos donde me decía cómo iban las notas. En ese tiempo yo tenía unos seis años. Pasó el tiempo y ya comencé a estudiar varios instrumentos como saxofón, clarinete y otros más de caña”.

El debut en la banda municipal del señor Refugio fue el 15 de septiembre de 1932. Posteriormente tomó clases de armonía y de composición. “Tuve mucha fortuna porque no tuve que emigrar a estudiar a otra parte. Tenía un maestro excepcional que siempre estuvo al pendiente de mi aprendizaje”.

Pasó el tiempo y Jiménez González siguió como músico ejecutante tocando saxofón y clarinete en la banda municipal de León, Guanajuato, en 1940. “Mis directores en esa banda fueron León Pascual Pantoja y posteriormente Julián Espinoza”.

La juventud para el director de la banda municipal fue muy tranquila y sin ningún contratiempo. Su pasión era la música y cada que podía dedicaba su tiempo a tocar algún instrumento. “Yo entré al coro parroquial con Jesús Martínez. Ahí cantaba y después empecé a escribir composiciones. Ahí seguí por mucho tiempo combinando mis estudios y mis compromisos artísticos”.

Lamentablemente el oficio de músico en aquellos tiempos era mal pagado y ante esta situación Jiménez González tuvo que sacar a flote sus conocimientos mecanográficos y entró en la administración pública. “En mis tiempos no había mecanógrafos, no existían mujeres en las oficinas. Finalmente me contrataron y duré cuatro administraciones trabajando para ellos. Incluso en 1947 fui secretario general”.

Al salir el señor José María González Cruz de la banda municipal arandense para irse a dirigir la banda de León, Guanajuato, en 1970, le llega la oportunidad de su vida al señor Refugio, ya que se convierte en el nuevo director de la banda. “La recomendación la hizo mi tío y conforme ha pasado el tiempo, los diferentes presidentes municipales me han dado la confianza para seguir al frente. Hasta la fecha sigo activo y pretendo hacerlo hasta donde Dios me dé licencia”.

En el plano sentimental Jiménez González tiene una serie de aventuras dignas de contar. “Yo conocí a mi esposa en el año de 1945 en el kiosco dando la vuelta. Duré tres años de novio y me casé en la Parroquia de Santa María de Guadalupe el día 26 de abril de 1948. Ahora ya tenemos 57 años de casados esperando seguir así”.

Lamentablemente de los seis hijos que tuvieron uno falleció. Incluso Jiménez González tiene un hijo adoptivo. Así las cosas, tal como él lo comenta, sus retoños salieron a él, con las dotes artísticas a flor de piel. “Mis hijas tienen un oído especial para escuchar la música. En la misma situación se encuentran mis nietos que tienen una voz privilegiada”.

La entrevista hace una pausa al llegar los nietos del señor Refugio. Él voltea a ver al entrevistador y le pregunta “qué más puedo pedir”. Sin duda son su gran orgullo y satisfacción. Son su motor de vida y los que lo mantienen vivo al igual que su música.

Regresando a los cuestionamientos, Jiménez González recuerda que hubo un tiempo en que su suegro no lo quiso. “Yo era muy respetuoso con mi mujer. Yo no era de los novios que se andaban escondiendo. Lo peor del caso es que mi suegro en una ocasión me aventó balazos. Nunca supe por qué lo hizo, pero al ver que yo no la iba a dejar tan fácil decidió que platicáramos. Hoy de nada sirvieron los balazos porque sigo aquí con mi mujer”.

La charla continúa y el director de la banda municipal recuerda un trago amargo de su vida. Al principio intenta resistirse a contarlo, pero su pareja lo anima e incluso participa. “Juan Antonio González (ex presidente municipal) nos ha hecho pasar muy malos ratos. A mi marido le rindieron un homenaje y cuando se iba a terminar le pidieron dinero para pagar la cena y otras cosas. Después –Cuco- fue a que le grabaran trece composiciones. El grupo Matiz fue quien las grabó. Al final a él no le gustó como quedaron, pero las grabaciones se hicieron y aún no se sabe dónde quedaron. Volvimos a ir con Juan Antonio González para que nos las diera y nunca nos atendió. Mi marido tiene la culpa porque por no buscarse problemas, no exige lo que es suyo”.

Con más tranquilidad Jiménez González justifica su comportamiento. “No es necesario buscarse problemas, mientras yo sepa la calidad que tengo es suficiente. Sí duele que te hagan ese tipo de cosas, pero todo tiene su balance y después las cosas se pondrán en su lugar”.

Finalmente, Don Refugio Jiménez habla de lo que es hoy en día la banda municipal arandense. “Le falta mucho estudio. Con los ensayos que hay en la semana no es suficiente. El problema es que todos trabajan. Antiguamente el individuo que quería estar en la banda tenía que estar todo el día sobre los instrumentos. Ahora ya se perdió el amor por el arte y descuidan el asunto. Ellos estudian tres horas a la semana y es muy poco para lo que se necesita. A mí no me queda más que estar haciendo volteretas para sostener la banda. Sin herir susceptibilidades les falta mucho”.

La entrevista termina y Don Refugio vuelve a su vida, la que está rodeada de la música, la única actividad que lo llena de satisfacción y de orgullo. Su carácter tranquilo demuestra su prestancia y sobre todo la enseñanza de que no se necesita subir sobre los demás para ser grande.

Publicado en el tomo 1 de Perfiles de mi tierra colorada en septiembre de 2006.

Comentarios

Más en Perfiles

José Guadalupe Guzmán Barba: El mago de la televisión

octubre 15, 2018

Enrique Pedroza Hernández: Institucionalidad al pie de la letra

octubre 2, 2018

Don Jesús Magaña: El valor de la honestidad

septiembre 22, 2018

Juan Zavala: Una vida de trabajo

septiembre 20, 2018

José Luis de la Cerda: Charro de altura

septiembre 15, 2018

Manuel Anguiano Covarrubias: Al servicio de la sociedad

septiembre 13, 2018

Liborio Martínez: El destino del éxito

septiembre 12, 2018

J. Trinidad Álvarez: La vida al servicio de los demás

septiembre 9, 2018

Ramiro González “el bigotón”: La amistad siempre por delante

septiembre 6, 2018

José “canchas” Sánchez Aguayo: El ejemplo más vivo del amor al deporte

septiembre 4, 2018

Maestra Cecilia Plascencia Coss y León: El amor por la educación

septiembre 3, 2018

Profesor Alfonso Fonseca Fonseca: Cronista de Arandas

septiembre 2, 2018

El Saso: La alegría en el comer

agosto 31, 2018

El Pastelero: La sazón más especial

agosto 30, 2018
NOTI-ARANDAS, periódico semanal con noticias de Arandas, San Ignacio y Jesús María (Jalisco).

Clic aquí para datos de contacto

En Facebook

En Twitter

© 2018 Grupo Noti-Arandas, S.A. de C.V.