Perfiles

Enrique Pedroza Hernández: Institucionalidad al pie de la letra

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Al hablar del trabajo de escritorio en los últimos años en Arandas, no se puede hacer otra referencia que la del señor Enrique Pedroza Hernández; un hombre que siempre estuvo al servicio del municipio y que trabajó por más de 25 años en las diferentes secretarías del ayuntamiento. Él nació un 20 de junio de 1942. Sus padres fueron Sebastián Pedroza (agricultor y comerciante) y Cenobina Hernández (ama de casa). Su familia está compuesta por cinco hijos. “Mi infancia fue feliz. Para nuestro tiempo no había otra cosa que los juegos. En el barrio donde vivía, que era Mexiquito, mis amigos y yo jugábamos todo el tiempo”.

Los estudios de Pedroza Hernández fueron prolíficos. La primaria la estudió con el profesor José María Gomar en una escuela realmente rudimentaria establecida en lo que hoy es la unidad administrativa. Posteriormente en 1954 se hizo la escuela oficial y se fue a terminar ahí sus estudios. Pasó el tiempo y Enrique entró a una escuela particular llamada Instituto Camarena, donde se impartían las materias de mecanografía, correspondencia y comercio, entre otras. Después en 1959 inició la secundaria de cooperación Agustín Yañez siendo él miembro de la primera generación. “Terminando la secundaria y con la espinita de seguir estudiando, unas amistades de León Guanajuato me invitaron a estudiar en la preparatoria. Yo acepté de inmediato y estudié nada más un año”.

Con la enseñanza necesaria, Pedroza Hernández regresa al municipio arandense y logra ingresar en una empresa. En ese mismo tiempo conoce a la que hoy es su esposa, la señora María Guadalupe Mendoza. “En 1965 la conocí. Por la calle Hidalgo donde trabajaba, un día pasé y la vi. De ahí se formó la relación de noviazgo y a los ocho meses ya estábamos casados. La decisión no fue fácil a pesar del tiempo que duramos de novios. Curiosamente tengo que decir, al mismo tiempo que me uní en matrimonio, entré a laborar en la presidencia municipal”.

Enrique llega al ayuntamiento como una cuestión del destino. Él estaba caminando por el jardín principal un domingo cualquiera y se encontró con unos amigos. De ahí surgió el futuro de nuestro personaje. “Al enterarse Miguel Hernández Ramírez y Rogelio González Lozano que no tenía trabajo, me dijeron que me fuera con ellos, con cualquiera de los dos. Miguel era secretario del ayuntamiento y Rogelio tesorero. El lunes me presenté y me fui con Rogelio, pero después de unos días le pedí a Miguel que me aceptara porque no me había gustado estar con Rogelio. El secretario en ese entonces no dudó en decirme que me fuera con él. Ahí comencé como ayudante. Recuerdo que el nombramiento de mi labor era escribiente. Ese trabajo se prolongó por cuatro períodos presidenciales de 1965 a 1976. Después vino un cambio para mí en lo que se refiere a ascenso de puesto. Sucedió que en Arandas la única mujer que fue presidente municipal (María Guadalupe Ramírez) me invitó a colaborar con ellos como secretario. Más tarde por cuestiones políticas me nombraron síndico. Con ella trabajé año y medio por problemas también políticos que no son necesarios explicar”.

Llegó el período de Jaime Antonio González y Pedroza no es requerido. Ya en el ayuntamiento de Raúl Álvarez Pérez en 1983 Enrique entra como encargado de registro civil. Al finalizar el período del priísta lo invitan como secretario por la renuncia de José María López Barba debido a que se convierte en el precandidato municipal a la presidencia. Ya López Barba como primer edil vuelve a requerir de los servicios de Pedroza. “Desafortunadamente el presidente municipal muere, pero queda como interino Guillermo Hernández Martínez que me mantiene en mi puesto. Terminando el período viene un cambio radical, ya que Guadalupe Tejeda se convierte en el primer presidente panista de la historia. Curiosamente él también me invita a trabajar durante los tres años. El siguiente en tomar posesión como mandatario arandense es Juan Antonio González. Sucede lo mismo siguiendo como secretario. En este período nada más trabajo un año considerando que era el tiempo de retirarme. Las situaciones políticas que se avecinaban apuntaban a que sería mi último tramo como trabajador del ayuntamiento. En ese momento tomé la decisión y el gobierno me jubila con pensión vitalicia en el año de 1993”.

Enrique Pedroza Hernández

Poco tiempo después viene el sentimiento de nostalgia para Pedroza Hernández. “Yo disfruté mucho de mi trabajo y en cada puesto que desempeñé puse lo mejor de mí. Más que arrepentimiento tuve la cuestión de la nostalgia que como seres humanos tenemos derecho a sentir. No es fácil que de la noche a la mañana se quede uno sin trabajo y más aún, después de tantos años”.

Otra faceta en la vida de Pedroza Hernández es la de la vida laboral en las instituciones educativas. Él trabajó como prefecto en la Escuela Preparatoria Regional de Arandas por tres años y en la Escuela Secundaria Foránea por nueve años. En ambos puestos tuvo responsabilidad administrativa.

Cuando la vida parecía quedar en pausa para Enrique, le llega una oportunidad de oro; se convierte en candidato a la presidencia municipal por parte del Partido de la Revolución Democrática. “Cuando recién se formaba el partido del PRD fui a una de sus juntas para observar las propuestas que traían. Ahí me invitaron a participar como vocal. Curiosamente para el mes de septiembre me avisan que yo soy su candidato. Obviamente les respondí que no podía por que no estaba al 100% integrado al proyecto. Finalmente me convencen y gracias aún doy al pueblo que me aceptó y me apoyó a tal grado de ser el primer regidor emanado de un partido de minoría en la ciudad”.

Hoy en día Pedroza Hernández se siente útil y se encuentra un tanto desilusionado ya que a pesar de haber ido a pedir trabajo en algunas empresas, éstas se lo niegan. “Mi pensión no es lo suficiente para vivir lo más dignamente posible. Sobre todo me siento inconforme porque todavía me encuentro bien de mis capacidades tanto físicas como intelectuales. Aún espero una oportunidad y sé que lo voy a conseguir”.

La charla termina y queda la certeza de que Pedroza Hernández es un hombre dedicado al trabajo, con personalidad y sobre todo con una gran capacidad en cuestiones administrativas. Su vida aún continúa y habría que decirlo, tiene mucho para dar. Queda esperar por supuesto que este hombre no se pierda en el baúl de los recuerdos.

Publicado en el tomo 1 de Perfiles de mi tierra colorada en septiembre de 2006.

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